Intensas que han quedado grabadas. Las ponemos por escrito en el cuaderno que nos hocieron los chicos de la cárcel.
Y yo aprovecho para escribiros y compartir la oración.
De los muchos oficios que debe experimentar alguna vez un cura, parece ser que uno de ellos es el de taxista.
Hoy comenzamos jornada a las 9.30 para finalizarla a las 14.30 tras unas 20 carreras, que creo que se llAma así. Es posible, incluso, que la mañana se me haya "dado mejor" que a mis amigos Paco e Ignacio, taxistas avezados. 137 km por Linares y pocas propinas.
Somos muchos. 60 voluntarios. 25 en las colonias urbanas. El resto, divididos en grupos a los que hay que llevar y traer a 3 geriátricos, un centro de discapacidad y para la tarde, quedan los enfermos de dos parroquias, el comedor social y el ropero.
Así que el taxi se convierte en servicio para que más de 200 personas disfruten de nuestra presencia
Y llaman la atención. Ayer por la fila interminable de jóvenes caminode la heladería.
Hoy por su alegría en el encuentro con estas personas.
De modo que han suscitado preguntas: "quiénes sois?", "porqué estáis aquí?", "?voluntarios?"
"sí, de Santa María en Tres Cantos".
Os escribo desde el último banco de la Iglesia. En un silencio sobrecogedor. Con 60 jóvenes buscando su rincón para volcar en el cuaderno el paso de Dios por la experiencia de la mañana.
Aqui también llaman la atención.




Gracias!!
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