miércoles, 8 de julio de 2015

Proyectos eutópicos

Ya explicamos hace tiempo la distancia entre utopía y eutopía.
La primera es el arma de los cobardes para justificar su conservadurismo plácido y su reclamo de que el resto permanezca en un sosegado inmovilismo que ratifique su presunta seguridad.
La segunda es el sendero de los arrojados, de los que no tienen nada que perder y de los que están entrenados en el logro y saben de los esfuerzos que eso supone, sin que el precio a pagar oculte el tesoro que el horizonte soñado encierra.
Linares es eutópico. Los que han pasado por aquí recordarán lo que se hacía llamar comedor: una improvisada cocina con fogones de paellero, una estantería metálica desmontable con pretensiones de merecer el nombre de despensa y un patio multiusos presto a servir de lavadero de frutas, de mesa de troceado o de envasadora de bocadillos. Y mucha ilusión, eso sí, mucha ilusión.
No había espacio para más, a riesgo de que la parte del edificio en ruinas fuera más tormento que beneficio.
En cuatro años hay cosas que han cambiado. Incluso en tiempo de crisis. Y este es el aspecto de lo que hoy hereda el nombre de comedor.

Está construido ladrillo a ladrillo. Pieza a pieza, baldosín a baldosín. Como metáfora de cientos de esfuerzos anónimos: donativos, campañas, voluntarios...
Esta eutopía lleva también nombres conocidos por nosotros, escondidos tras personajes de teatro, cantantes de discos, matrimonios que quisieron que sus bodas de plata fueran regalo compartido del amor que sienten con los empobrecidos.

No están ni mucho menos todos. Ni falta que hacen. Solo por un instante estos baldosines abandonaron el anonimato. Porque se hizo para la mirada de Dios y no la humana.
Una simple balleta servirá para devolver estos baldosines al estado que les corredsponde: el anonimato discreto que construye un hogar para los que no tienen techo.
Pero, cuando paséis por Linares, buscad el ladrillo que lleva anónimo vuestro nombre, como actor de teatro, como miembro de sensibilización, como donante o cantante.
Y, cerrando los ojos no olvidéis que aquél esfuerzo es hoy hogar.
Y, sobretodo, no os dejéis atrapar por la carcoma que insiste en invitarnos a aceptar que la realidad no puede ser transformada.

lunes, 6 de julio de 2015

Somos de Santa María, en Tres Cantos

Por las tardes, ponemos palabra a lo vivido. Revelamos experiencias
Intensas que han quedado grabadas. Las ponemos por escrito en el cuaderno que nos hocieron los chicos de la cárcel.
Y yo aprovecho para escribiros y compartir la oración.
De los muchos oficios que debe experimentar alguna vez un cura, parece ser que uno de ellos es el de taxista.
Hoy comenzamos jornada a las 9.30 para finalizarla a las 14.30 tras unas 20 carreras, que creo que se llAma así. Es posible, incluso, que la mañana se me haya "dado mejor" que a mis amigos Paco e Ignacio, taxistas avezados. 137 km por Linares y pocas propinas.
Somos muchos. 60 voluntarios. 25 en las colonias urbanas. El resto, divididos en grupos a los que hay que llevar y traer a 3 geriátricos, un centro de discapacidad y para la tarde, quedan los enfermos de dos parroquias, el comedor social y el ropero.
Así que el taxi se convierte en servicio para que más de 200 personas disfruten de nuestra presencia
Y llaman la atención. Ayer por la fila interminable de jóvenes caminode la heladería.
Hoy por su alegría en el encuentro con estas personas.
De modo que han suscitado preguntas: "quiénes sois?", "porqué estáis aquí?", "?voluntarios?"
"sí, de Santa María en Tres Cantos".
Os escribo desde el último banco de la Iglesia. En un silencio sobrecogedor. Con 60 jóvenes buscando su rincón para volcar en el cuaderno el paso de Dios por la experiencia de la mañana.
Aqui también llaman la atención.
Os dejo. Quiero disfrutar este espectáculo. Y, en breve, hay que volver a sacar el taxi.


domingo, 5 de julio de 2015

Elogio del emprendedor

Los salones de la parroquia de Santa Bárbara están muy arreglados, pintaditos y coquetos.
Una de las salas aspira a ser la noble, la de referencia. En absoluto por la calidad de su mobiliario, que es respetuosamente austero, sino por los recuerdos que encierra.
Fotos que esbozan una mínina autobiografía.
Y, entre ellas, una especial.

Tiene ya cuatro años. Y da cuenta de una visita de un obispo con motivo de una experiencia de campo de trabajo con niños marginados y unos jóvenes venido de un lugar que parece llamarse Tres Cantos.
Hace ya cuatro años de aquello. Tantos como ediciones de esta actividad. 
En la foto algunos que continuamos. La mayoría no. Pero es alegría saber que algunos de ellos leerán el post mientras preparan campamentos. O mientras afilan las botas para Santiago.
En cuatro años han cambiado muchas cosas. Pero otras permanecen.
Es un regalo saber que aquellos son ahora referencia de otros.
Bea, Melissa, Yaros, Laura, Miguel, Celia, Belén, Alex, Carlos, Juancar, Gaby, Inés, Andrea, Teresa, Celia...
Hoy estáis en nuestra oración de acción de gracias. Y todos los días en el salón donde la Parroquia De Santa Bárbara rinde homenaje a los momentos en los que Dios pasó por su historia.

Parroquia. Oikos. Lugar de acogida

Estamos en Linares.
No mucho más calor que en Tres Cantos.
El viaje ha ido bien y ha servido para dormir y reparar fuerzas.


Nos esperaban con los brazos abiertos, con los salones engAlanados, con sonrisas de amigos, con abrazos de hermanos.
Tanto, que los chicos se sienten importantes. 
Parroquia significa casa, en su sentido etimológico. Y no hay tantas como debieran. Tenemos mucha suerte.

En la cárcel se curra mucho

Son palabras de Juan, un interno que cumple condena en Soto del Real, y que trabaja en el taller de encuadernación de Cáritas.
Quiere que se sepa.
Les encargamos 80 cuadernos hace dos meses. Terminados los pedidos de junio, a por ellos.
No contaban con la rotura de cañerías. Dos semanas el taller cerrado. El jueves volvieron a abrirlo. Solo consiguieron terminar 11. Hoy nos hemos llevado 86.
"En doble turno, Josema". "Hemos pedido permiso para que nos abrieran el taller tras el recuento, somos gente seria y los pedidos se cumplen" -dice Luis-. "A 14 horas, hemos estado".
"Y más por los chavales de vuestro campamento en Linares" -remarca Juan-.
"Diles que rezamos por ellos y su trabajo, Josema, yo salí de una barriada como esa y sé lo que es. A mí no vinieron a ofrecerme campamentos", -Dice con voz entrecortada, Dani-.
El autocar con los chicos, próximo ya a su llegada a Linares.  La furgoneta tardará algo más. Os escribo sentado junto a dos cajas de cartón llenas de cuadernos.
Cada uno, signo de mucho trabajo, por nuestros chic@s, por los críos de barriadas que no eligieron, por su libertad.

sábado, 4 de julio de 2015

Tan cerca y tan lejos

Quizá pienses que se trata de un fiordo noruego, o de la invitación a una playa caribeña. 
Pero no. Es belleza cercana. La distancia de la puerta de la parroquia a este espectaculo es de 42 minutos. 
Seguramente haya tardes que hayamos gastado más tiempo del que hubièramos necesitado para ir, volver y disfrutar del espectáculo. Y, encina, sin ser capaces de alejarnos de la tristeza o del enfado.
Pagamos por encontrar rincones que en el fondo nos esperan cercanos a que sepamos reconocerlos. 
Y ojalá fueran solo los rincones.
Buscamos la belleza que quizá ya nos rodea, o nos habita. Anhelamos lo que quizá ya nos fue regalado.
Y no lo vemos. Quizá nublados por nuestros propios anhelos. 
Tan cerca
y tan lejos.

Todos sanos y salvos

Mucho calor. Esto del cambio climático no tiene ninguna gracia. Tiene razón el Papa. Habrá que leer la Encíclica.
Se les nota en los coloretes. Y que después de 5 años trabajando con ellos es la primera vez que piden irse a la cama.
Por lo demás, están todos sanos. Y lo que es más importante, satisfechos y felices.
Al fondo, las últimas risas de sus conversaciones. Enfrente, las estrellas. Las mismas que en Tres Cantos. Pero en un sábado distinto. Con otras experiencias a las espaldas. 
Incluso más animosas. Surgen del paseo a coste cero. De la conversación. Del encuentro. De reconocimiento mutuo.
A nuestra vuelta, las mismas estrellas nos recordarán que las risas profundas están al alcance de nuestra mano.

¿Porqué hacemos un campo de trabajo?

¿Por qué hay jóvenes cuyas vacaciones no se desarrollarán en playas, caribes o emplazamientos glamurosos? ¿por qué se organizan turnos de vacaciones laborales para que coincidan con fechas de una actividad de tiempo libre?

¿Por qué se emprenden 63 gestiones de índole jurídica, económica, administrativa?

¿Por qué se consagran más de 200 horas a la preparación, diseño, planificación de una actividad de tiempo libre?

1. Porque otros nos ofrecieron este regalo en otros momentos de la historia y toda persona tiene la obligación moral de devolver parte de lo recibido.
2. Porque las personas no alcanzan plenitud en el consumo sino en la creación y en el ofrecimiento.
3. Porque estamos preocupados con el hecho de que las bondades de Tres Cantos se conviertan en impedimentos para contemplar que la realidad es muy compleja y no puede entenderse sin la realidad de la exclusión social y la desigualdad.
4. Porque queremos romper la esclavitud de un ocio fundado en el consumo y que, en no pocas ocasiones, supone un riesgo para el crecimiento de la persona.
5. Porque en el silencio, en la naturaleza, en el pobre, Dios se revela.
6. Porque nos sentimos enviados por Él a mostrar el evangelio de la vida.
7. Porque queremos a vuestros hij@s, como si fueran los nuestros.